Tuesday, May 30, 2006

Elementos para una teoría del lenguaje de los textos

Por: Dra Yamile Haber Guerra
http://gmje.mty.itesm.mx/haber.htm

Procuramos una solución en el ámbito lingüístico textual en aras de un nuevo discurso periodístico, para contribuir a la supervivencia del periodismo impreso en el entorno digital multimedia, mediante la captación pragmática de la atención del destinatario, lejos de toda fórmula estilística o pretensión normativa.
Proponemos así una modalidad discursiva para el periodismo impreso, y con esta, un ideal de texto periodístico, modelo de laboratorio de todos los aspectos de la función semiótica que se construye por medio de estrategias de elaboración de la noticia.
Palabras claves : lingüístico textual, discurso periodístico, periodismo impreso, entorno digital multimedia, modalidad discursiva, texto periodístico, lenguaje periodístico.
Abstract
We seek for some solution, within the textual linguistic ambit, on the altars of a new journalistic speech, in order to contribute to the survival of the printed journalism in the multimedia digital environment, by means of the pragmatic capture of the addressee attention, far from any stylistic or normative claim.
So then, we propose a discursive modality for the printed journalism, together with a journalistic text paradigm. Such paradigm is nothing but a lab model of all the aspects of the semiotic function, which is built up through given strategies for the news elaboration.
Keywords : textual linguistic, journalistic speech, printed journalism, multimedia digital environment, discursive modality, journalistic text, journalistic language.
Consideraciones preliminares
Periodismo cibernético, computacional, digital, electrónico, informático, telemático..., estamos asistiendo a la nueva presentación -imagen en movimiento y sonido incluidos, en tiempo "real" -, del hecho noticiable y con él, de los textos periodísticos. La renovación tecnológica ha sido pensada en función del proceso productivo de la información y no del producto informativo: se moderniza el proceso pero se mantiene el producto, la información, mientras la palabra escrita continúa ahí, en perfecta simbiosis de los sistemas alfabético y alfanumérico.
El periodismo escrito, está presente no sólo como referencia sino como agente activo en proceso de re-enunciación, impera la comunicación intertextual y se generaliza el uso de las técnicas del hipertexto.
En condiciones de sinergia o periodismo multimedia, es posible ofrecer más noticias, con más soportes, en más medios, a más personas, pero la velocidad de transmisión de datos no puede suplir el tiempo que se necesita para redactar una noticia o para leerla.
Muchos de los conceptos tradicionales (clásicos) que han regido el ejercicio periodístico (1) han caducado o cambiado de matiz en las nuevas condiciones de la práctica profesional periodística: interés general, periodicidad, noción de última noticia, jerarquía informativa. Predominan la instantaneidad; la interactividad como primera experiencia en la historia de los medios en que los receptores tienen contacto simultáneo con el emisor y con el mensaje; el espacio infinito; la personalización de los contenidos, y la segmentación y fragmentación de los públicos, cuya identificación cualitativa es cada vez más difícil pues devienen conjuntos de clientes que buscan en Internet en la medida de sus intereses particulares.
La objetividad periodística hace fisura, los fundamentos epistemológicos del periodismo se desdibujan y urge actualizar este estado de la cuestión y revisar el estatuto del periodismo, lo que supone, en primer lugar, la modificación del estatuto de la representación del hecho noticioso, y con éste, del sujeto noticiable, del protagonista de la noticia. Así, es inminente la desjerarquización del periodismo como canon, como discurso planificado.
El lenguaje en periodismo no ha pasado de ser una pre-ocupación de minorías (2); una historia de libros de estilo más o menos aceptados; la suma de restricciones, prohibiciones, reglas más o menos arbitrarias; el objeto de denuncias y acusaciones de lingüistas y semiólogos. La parte filológica del problema periodístico es considerada como secundaria.
El mensaje informativo no ha podido anteponer la imagen ni el sonido al texto (3). Los periódicos y las revistas siguen siendo sendos sistemas de textos periódicos relativamente intervinculados y los periodistas las personas que escriben esos textos utilizando el idioma.
El estudio del lenguaje periodístico, paradójicamente, no figura entre ninguna de las principales siete tendencias actuales de investigación en comunicación (Alonso y Saladrigas, 2000:77) (4).
Se impone, pues, tener en cuenta que:
El texto periodístico y los conceptos y categorías que forman parte de este o lo complementan, condicionan, expresan y modifican, deben empezar a ser vistos, analizados y estudiados, imperiosamente, en las circunstancias de la convivencia del periodismo escrito y el periodismo multimedia, desde una perspectiva pragmática intercultural.
Si bien el periodista no tiene el poder sobre los hechos noticiosos ni sobre sus condiciones de producción, tampoco sobre las de recepción de la noticia, sí tiene el poder de la escritura.
La realidad noticiosa es primero sentida, percibida y luego dicha, descrita, narrada, contada, en fin, noticiada, por un periodista que es, ante todo, un sujeto concreto arraigado en un sistema de condicionamientos sociales, históricos, biológicos, psicológicos, culturales.
La conversión del hecho noticioso en información periodística es llevada a cabo por un operador humano, el periodista, que inevitablemente imprime afectividad al texto periodístico.
La tropología en el lenguaje periodístico es fantasía pero por necesidad y procedencia de lo real, y está respaldada por la retórica.
La belleza del texto periodístico no supone una voluntad estética del periodista, ni está dirigida a provocar un efecto estético, sino un efecto expresivo; está asociada a la utilidad.
El carácter estético y/o la misión estética de un texto periodístico, son determinados, pragmáticamente, por el receptor
Una modalidad discursiva
La modalidad discursiva que proponemos, el lirismo periodístico (poetización de la noticia, novelización de la información, literatura de la cotidianidad), tiene su antecedente mediato en los orígenes mismos del periodismo, e inmediato, en sendas formas concretas de la praxis periodística, a saber, el nuevo periodismo norteamericano y el periodismo literario hispanoamericano.
No descarta, ni la imaginación ni la ficción, y está constituida por producciones significativas determinadas por las percepciones (emociones, sensaciones).
Se establece estilística y pragmáticamente como una serie de estrategias de elaboración, como usos específicos del lenguaje y de medios expresivos, con un fin informativo. Genera un modelo de laboratorio de todos los aspectos de la función semiótica, encaminado a mover pragmática, emocionalmente al destinatario.
Es una manifestación del estilo individual que se realiza, por tanto, mediante el idiolecto siempre con marcas de escritura obligatorias, de modo que no quedarían al margen el qué, el quién, el cuándo, el dónde, el por qué, y el para qué esenciales de la noticia.
Enmarcada en la retórica nutritiva, legitima el uso del lenguaje tropológico y con este, de la metáfora. Da espacio al sujeto y a la realidad irrepresentables, sobre la base de un estatuto ficcional que opta por la ficción antes que por el reflejo: la ficción documental vs. ilusión de realidad, de transparencia como artificio, la ficción documental contra la ficción del directo y la autenticidad, contra el simulacro de la realidad.
Responde a la pregunta de qué sucede con lo que no es ni entrevista, ni reportaje, ni artículo y, sin embargo, da cuenta de una noticia en un periódico mediante el relato y la descripción, y que tampoco es literatura, porque dos vastas porciones de contenido se mantienen irreductibles, y la intersección –no fusión- de disciplinas, aparecen territorios compartidos entre estas: textos limítrofes, de doble dimensión, intertextuales e híbridos.
Con el lirismo periodístico el periodismo y la literatura se estructuran en un arco de gradación. En la confluencia de los efectos y sentidos, aparece un nuevo paradigma de escritura periodística, otra forma de registrar el hecho noticioso.

Procura la descripción justa de la realidad noticiable y con ella de la verdad de la noticia mediante un más vasto consenso de percepciones, y se fundamenta en la función emotiva del lenguaje.
Permite romper las barreras de lo decible y lo innombrable, lograr una mayor correspondencia entre el orden del discurso (periodístico) y el orden de lo real (el mundo noticiable), entre lo representado (la información), y el hecho noticioso, y situar el texto periodístico de doble dimensión por encima de la opulencia informativa y la fascinación tecnológica.
Como consecuencia de todo lo anteriormente apuntado, el periodismo se convierte en metaficción o periodismo con elaboración ficcional, en función instrumental: informar, que construye un referente.

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NOTAS
(1) A la escasez de información que caracterizaba la vida cotidiana en la sociedad anterior a la revolución mediática, le sucede(... ) la sociedad de la opulencia comunicacional (Moles, 1975:119), en la que hay una sobreabundancia de información(..) .La actualidad es el sentido, y el símbolo de nuestro tiempo, en el que no sabemos qué leerán las generaciones de historiadores que escriban sobre nosotros...la actualidad defrauda sistemáticamente la definición clásica de información, ha dejado de ser un recurso finito, limitado, para ser una mercancía abundante, excesiva. Javier del Rey Morató: El mundo de los valores en la información de actualidad. (http//www.ucm.es/info/per3/cic/cic2ab8.htm)
(2) Conviene recordar los esfuerzos de mediados de los 80 del pasado siglo, especialmente las propuestas del Congreso de Academias de la Lengua Española efectuado en Madrid en 1985. El académico y profesor Lázaro Carreter advertía en su ponencia en el Congreso: Necesitan las Academias una alianza estrecha con los medios de comunicación (...) Hemos de juntarnos todos en esta gran empresa, que no es estética, sino de honda frecuencia social. (...) Aflójense, rómpanse los nudos idiomáticos que hacen sólida la red de nuestros pueblos y el siglo futuro conocerá la carrera de todos hacia la insignificancia (cf. Martínez Albertos1999- 186).
(3) Un estudio realizado en los Estados Unidos por la Universidad de Stanford, en California, y el Instituto Poynter, con sede en la Florida, dado a conocer en octubre de 2000, revela que la mayoría de los aficionados a las noticias en línea centran su atención, primero que todo, ¡en los textos!. Damienne Gallion: ¡Prepárese para la sorpresa! ¿Qué es lo primero que atrae a los lectores en las ediciones en línea?, en Medios, La revista técnica para profesionales de la industria periodística, octubre de 2000, p. 36, www.medios.cc.
(4) Las autoras mencionan: estudios de recepción, de news making o rutinas productivas, de efectos a largo plazo, de la relación comunicación y cultura y comunicación y educación; impacto de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, e identidad e imagen corporativa.

El texto periodístico en la era digital. Hacia un nuevo estatuto epistemólogico del periodismo.

Dra. Yamile Haber Guerra
Periódico Sierra Maestra
Profesora Titular (A) Departamento de Periodismo – Comunicación Social.
Universidad de Oriente. Santiago de Cuba.
yhaber@enet.cu

RESUMEN
Han cambiado las condiciones de producción, transmisión y recepción de la noticia lo que ha provocado la erosión del estatuto epistemológico del periodismo.
En este concierto, el lenguaje periodístico continúa siendo la principal vía para la conversión del hecho noticioso en información periodística, y el texto periodístico, la forma de presentación de la noticia.
De ahí la inminencia de un enfoque translingüístico y pragmático intercultural en aras de otra episteme del discurso periodístico, y de situar el texto periodístico por encima de la opulencia informativa y la fascinación tecnológica.
Palabras clave: texto periodístico, lenguaje periodístico, discurso periodístico, pragmática intercultural, noticia.

ABSTRACT
The journalistic text in the digital era. Towards a new epistemologic statute in journalism.
Conditions for news production, transmission and reception have indeed changed, causing the erosion of the journalistic epistemologic statute.
In this concert, journalistic language still remains the main way for conversion of the newsworthy fact into journalistic information, and the journalistic text result the story presentation form.
Hence, becomes imminent a translinguistic and pragmatic-intercultural approach in honour of another episteme of the journalistic discourse and to place the journalistic text above the informative opulence and the technologic fascination.
Keywords: journalistic text, journalistic language, journalistic discourse, intercultural pragmatics, news.

Estamos asistiendo a una nueva (re) presentación de la noticia y de los textos periodísticos. Del papel a la pantalla de cristal líquido o a ese dispositivo del grosor de una película fotográfica, se moderniza el proceso pero se mantiene el producto, la información, mientras la palabra continúa escrita, más o menos portátil, barata, creíble..., simbiosis de los sistemas alfabético y alfanumérico.
Lo anterior se traduce en, al menos, dos aspectos.
I. Cambio en las condiciones de producción, transmisión y recepción de la noticia. Ello implica, en este orden:
Renovación de los soportes tecnológicos;
Aparición de nuevos medios, los llamados medios on line, que conviven con los audiovisuales y los impresos;
Caducidad de métodos y técnicas clásicos del periodismo, y de los valores de la noticia, y, en consecuencia,
Erosión del estatuto epistemológico del periodismo.
II. Predominio del lenguaje verbal como medio principal para la conversión del hecho noticioso en información periodística. Tendríamos:
· Convergencia de lenguajes.
· Persistencia del texto periodístico como expresión de la noticia (uso generalizado de la comunicación intertextual y de las técnicas del hipertexto).
· Presencia del periodismo escrito –impreso- como referente y como agente activo en proceso de reenunciación.
Conviene apuntar aquí que, paradójicamente, el estudio del lenguaje periodístico no figura entre las principales tendencias actuales de investigación en comunicación (estudios de recepción, de news making o rutinas productivas, de efectos a largo plazo, de la relación comunicación y cultura y comunicación y educación; impacto de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, e identidad e imagen corporativa).
Preliminares
Algunas investigaciones se han centrado en los receptores (audiencias), en los mensajes, en las técnicas y en los emisores (transmisores). Encuestas y análisis de contenido parciales, prevalecen sobre análisis semánticos, textuales y estilísticos.
Ha persistido, asimismo, un modelo conceptualista que acentúa la función cognoscitiva de los medios, su papel en la producción, reproducción y transmisión de conocimientos, mientras soslaya la relación de estos con la percepción y la sensibilidad.
En el caso específico de Cuba (Alonso Alonso, 2000:44-45), reduccionismo y simplificación en la comprensión de los medios de difusión, carácter fragmentado y disperso de los estudios, descriptivismo investigativo y predominio de la investigación unidisciplinar y de las perspectivas sociopsicológica, historiográfica y periodística en detrimento de la aproximación antropológica, lingüística o filosófica, cedieron terreno a los estudios comunicológicos, de recepción y consumo (etnografía de audiencias) que han terminado por imponerse.
Necesidad y posibilidad y realidad se combinan, pues, para procurar una solución en el ámbito lingüístico textual, en aras de un nuevo discurso o sistema discursivo, y con estos, de nuevas modalidades discursivas encaminadas a replantear el periodismo impreso en el entorno digital multimedia, mediante la captación pragmática de la atención del destinatario, lejos de toda fórmula estilística o pretensión normativa.
De ahí la inminencia de un enfoque translingüístico
[i], con el texto como horizonte metodológico, en una colaboración fructífera entre orientación lógica y orientación lingüístico-semiótica, con centro en el periódico como sujeto hablante y unidad emisora.

Desjerarquización del periodismo como canon
En condiciones de sinergia mediática se impone un paradigma que legitima la velocidad como valor. Ciertamente, es posible ofrecer más informaciones, mediante más soportes, en más medios, a más personas, pero la velocidad de transmisión de datos no puede suplir el tiempo que se necesita para redactar una noticia o para leerla.
El lenguaje en periodismo no ha pasado de ser una pre-ocupación de minorías
[ii]; el mensaje informativo no ha podido anteponer la imagen ni el sonido al texto[iii]. Los periódicos y las revistas siguen siendo sendos sistemas de textos periodísticos relativamente intervinculados y los periodistas las personas que escriben muchos de esos textos utilizando el idioma.
Varios de los conceptos tradicionales (clásicos) que han regido el ejercicio periodístico han caducado o cambiado de matiz en las nuevas condiciones de la práctica profesional periodística: interés general, periodicidad, noción de última noticia, jerarquía informativa. Predominan la instantaneidad; la interactividad como primera experiencia en la historia de los medios en que los receptores tienen contacto simultáneo con el emisor y con el mensaje; el espacio infinito; la personalización de los contenidos, y la segmentación y fragmentación de los públicos, cuya identificación cualitativa es cada vez más difícil pues devienen conjuntos de clientes que buscan en Internet en la medida de sus intereses particulares.
De modo que el discurso periodístico, transita de la difusión masiva de los periódicos tradicionales, pasando por la comunicación masiva de los media, hasta la dispersión discursiva que caracteriza el periodismo multimedia, sobre la base del texto periodístico, que se escribe en un teclado casi idéntico al de las máquinas de escribir del siglo XIX, y que sigue existiendo, prácticamente, con la misma apariencia y la misma estructura incluso. Ello a pesar de la insostenibilidad de las taxonomías tradicionales de los géneros periodísticos y de las frecuentes rupturas de las fronteras entre estos, que recuerdan el origen intergénerico e intermediático de la comunicación masiva, y que aconsejan el criterio de Martín Barbero (1987:241-242) de los géneros como estrategias de comunicabilidad y el de Bajtin (1985: 248-252) acerca de la heterogeneidad de géneros discursivos.
El panorama anteriormente descrito denota la necesidad de un nuevo modelo de texto periodístico y exige, obviamente, un acercamiento a dicho texto como integridad funcional, como entramado de funciones de naturaleza textual, y la observancia de su carácter semiótico en la triple condición semántica, sintáctica y pragmática.
La objetividad periodística hace fisura, los fundamentos epistemológicos del periodismo se desdibujan y urge actualizar este estado de la cuestión y revisar el estatuto del periodismo, lo que supone, en primer lugar, la modificación del estatuto de la representación del hecho noticioso, y con éste, del sujeto noticiable, del protagonista de la noticia. Así, es inminente la desjerarquización del periodismo como canon, como discurso planificado, en una visión desde la intertextualidad entendida como la asunción de códigos y subcódigos precedentes.
El texto periodístico desde la pragmática intercultural
De tal suerte, el texto periodístico y los conceptos y categorías que forman parte de este o lo complementan, condicionan, expresan y modifican, tienen que empezar a ser analizados y estudiados desde una perspectiva pragmática intercultural (PI). Ello supone:
- La adaptabilidad de los medios lingüísticos a la naturaleza del enunciado-noticia en correspondencia con el problema pragmático de cómo y con qué finalidad funciona la lengua.
- La distinción entre la pluralidad de destinatarios del mensaje y la eventual pluralidad de receptores empíricos.
- El reconocimiento del emisor (periodista) y el receptor (lector) como sujetos competentes, meaners, según Halliday, lo que remite a la capacidad de ambos para interactuar (acentuada con el periodismo on line) y producir socialmente sentido.
- La existencia de una memoria común, según la cual y siguiendo a Lotman, el texto elige al público a su imagen y semejanza. Id est, si el emisor y el receptor estuviesen dotados de iguales códigos y no existiese dicha memoria común, la comprensión sería perfecta pero la cantidad de información transmitida sería mínima. Según la retórica aristotélica sería como estructurar los discursos y los motivos de credibilidad a partir de nociones comunes.
- El enfrentamiento del receptor al concepto de verdad en tanto no conozca el contexto de escritura por distancia cultural o temporal, sobre la base de la relación enunciación-enunciado que constituye el problema fundamental de la PI. Aquí habría que tener en cuenta, con Eco, las llamadas presuposiciones pragmáticas: lo que tanto el enunciador como el enunciatario saben o se supone que saben acerca la noticia como fenómeno más o menos codificado, y que en la hermenéutica de Heidegger se traduce como preconocimiento, y en la de Ricoeur, como precomprensión.
- La diversidad de opciones pragmáticas: el receptor puede dar al mensaje un conjunto de respuestas posibles de carácter idiosincrásico; el lector puede interpretar todas las opciones semánticas ofrecidas por el mensaje, o solamente algunas, en tal caso tiene lugar una interpretación que el emisor no había previsto o no deseaba, y en virtud de esa decodificación imprevisible, el mensaje se consuma a uno de sus niveles de sentido mientras otros, igualmente legítimos, permanecen ocultos. Pueden producirse entonces dos tipos de interpretaciones (hipotéticas): una semántica, resultado de la recepción lineal del significado de un texto periodístico, y una semiótica, resultado de diferentes interpretaciones semánticas de la noticia.
- La dialéctica de la relación triádica explicación- interpretación- comprensión, que defendida por Ricoeur, nos permite demostrar como los textos periodísticos pueden constituir una unidad semántica con un significado superficial totalmente coherente y, al mismo tiempo, tener uno más profundo.
- La inviolabilidad de la situación del discurso (Ducrot, 1984:375): conjunto de circunstancias en medio de las cuales tiene lugar el acto de enunciación y que abarcan el entorno físico y social en que se realiza dicho acto, la imagen que de este tienen los interlocutores (receptores), la identidad de estos últimos, la idea que cada uno se hace del otro y los acontecimientos que han precedido el acto de enunciación; y de las circunstancias extrasemióticas (Eco, 1980:42): condiciones económicas, físicas, biológicas y los acontecimientos históricos en toda su complejidad e imprevisibilidad.
- El carácter semiótico e ideológico ex aequo, del esquema comunicativo periodístico. O sea, aun cuando la necesidad del emisor sea acercar ideológicamente la noticia que se produce geográficamente lejos, ello solo es posible mediante la utilización de sistemas de signos, lo que significa, en última instancia, el reconocimiento de condicionantes interculturales. En otras palabras, si aquello que se va a difundir como información o parte de esta, ha sido escogido intencionalmente entre otros y procesado a partir de determinado interés económico o político, tal selección y manipulación se ha hecho, v. gr. por medio de signos lingüísticos que a su vez permiten comunicar, transmitir, lo manipulado.

Otra episteme de la noticia y sus valores
La objetividad periodística está determinada por el tiempo. La objetividad del tiempo aparece dada mediante categorías gramaticales. Es el lenguaje el que determina la relación objetividad-subjetividad durante la comunicación de noticias. Dicho lenguaje descansa sobre la base de palabras egocéntricas, a saber, yo (quién-periodista), esto (qué-hecho), aquí (dónde) y ahora (cuándo), y depende de la percepción, que, por demás, no es imparcial y debe ser entendida con suficiente amplitud (la significación no reside en la percepción), y de la representación, que es diferente para cada individuo, génesis, en última instancia, del carácter subjetivo de la información periodística.
El estilo periodístico es un estilo funcional de la lengua y lo definimos como la selección consciente o inconsciente, y composición de los recursos lingüísticos para estructurar los contenidos con un fin expresivo informativo; admite el uso de la más amplia gama de aquellos.
Sobre esta base, es posible el reemplazo del concepto tradicional de género periodístico como etiqueta, por la categoría de forma estilística periodística o formación funcional estilística periodística, y el principio de proximidad geográfica e ideológica por el de proximidad intercultural, las asociaciones de sentido, y la consiguiente creación de campos semánticos
Aparecería un nuevo modelo de texto periodístico multidimensional, híbrido e intertextual, encaminado a aumentar el conocimiento conceptual, cuestionar verdades establecidas y sugerir otros análisis de los contenidos, de ahí que se instaure estilística y pragmáticamente como un conjunto de usos específicos de medios expresivos o estilizaciones.
A partir del más vasto consenso de percepciones se genera infinitas variantes fenoménicas de noticia, en las que se obtendrían producciones significativas, pero siempre determinadas por marcas de escritura obligatorias, de modo que no quedarían al margen el qué, el quién, el cuándo, el dónde, el por qué, y el para qué esenciales de la noticia.
Al amparo de una retórica nutritiva se legitima el uso de los tropos y del pensamiento por imágenes. Aparecen, en consecuencia, modalidades discursivas como variantes estéticas en el sentido de optimizar la capacidad del destinatario de captar con los sentidos, de interpretar, y que, en última instancia, son también de naturaleza pragmática. Hablamos de experiencia estética no en el sentido de la recepción de la noticia como obra de arte, sino de la noticia como aisthesis, como efecto sobre la sensibilidad.

Hacia un nuevo estatuto epistemológico del periodismo
En el camino hacia un nuevo estatuto epistemológico del periodismo habría que:
- Establecer un nuevo estatuto de la representación del hecho y el objeto noticiables a partir de las percepciones (emociones, sensaciones) y de la relación objetividad-subjetividad de los textos periodísticos.
- Reemplazar el principio de comprobabilidad, y de los valores de proximidad geográfica e ideológica, por el principio de proximidad intercultural y el valor pragmático de la noticia, las asociaciones de sentido y la creación de campos semánticos.
- Fundamentar una concepción del periodismo basada en el reconocimiento del papel determinante del lenguaje en la transformación del hecho noticioso en texto periodístico, y del carácter pragmático intercultural de este proceso.
- Reelaborar el concepto del lenguaje y el estilo periodísticos en consonancia con esto y reconocer el papel de las operaciones discursivas.
A manera de epílogo
1. Si bien el periodista no tiene el poder sobre los hechos noticiosos ni sobre sus condiciones de producción, tampoco sobre las de recepción de la noticia, sí tiene el poder de la escritura.
2. La realidad noticiosa es primero sentida, percibida y luego dicha, descrita, narrada, contada, en fin, noticiada, por un periodista que es, ante todo, un sujeto concreto arraigado en un sistema de condicionamientos sociales, históricos, biológicos, psicológicos, culturales.
3. La conversión del hecho noticioso en información periodística es llevada a cabo por un operador humano, el periodista, que inevitablemente imprime afectividad (subjetividad) al texto periodístico.
4. La tropología en el lenguaje periodístico es fantasía pero por necesidad y procedencia de lo real, y está respaldada por la retórica.
5. La belleza del texto periodístico no supone una voluntad estética del periodista, ni está dirigida a provocar un efecto estético, sino un efecto expresivo; está asociada a la utilidad.
6. El carácter estético y/o la misión estética de un texto periodístico, son determinados, pragmáticamente, por el receptor (lector).
[i] Nuestro interés se dirige, en fin, no hacia la actividad lingüística, sino hacia la acción discursiva, que como la actividad comunicacional de Haberrnas, remite al orden dialógico, al orden de la interacción. Y la interacción se refiere a un contexto comunicativo en curso, a una cierta intersubjetividad que se va constituyendo (Lozano, 1989:173).

[ii] Conviene recordar los esfuerzos de mediados de los 80 del pasado siglo, especialmente las propuestas del Congreso de Academias de la Lengua Española efectuado en Madrid en 1985.
Es justo destacar, asimismo, la labor del filólogo y profesor Alberto Gómez Font en el
Departamento de Español Urgente de la Agencia EFE desde la fundación de este, en 1980. Su preocupación: el (buen) uso del español en la prensa. Con tal propósito ha escrito, entre otras, sus obras el Vademécum de Español Urgente (I) y (II), el Diccionario de Español Urgente y todas las ediciones del Manual de Español Urgente de la Agencia EFE. Mención especial merece la insistencia de los congresos de la RAE acerca del tema.

[iii] Un estudio realizado en los Estados Unidos por la Universidad de Stanford, en California, y el Instituto Poynter, con sede en la Florida, dado a conocer en octubre de 2000, revela que la mayoría de los aficionados a las noticias en línea centran su atención, primero que todo, ¡en los textos!. Damienne Gallion: ¡Prepárese para la sorpresa! ¿Qué es lo primero que atrae a los lectores en las ediciones en línea?, en Medios, La revista técnica para profesionales de la industria periodística, octubre de 2000, p. 36, http://www.medios.cc/.





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6. DEL REY MORATÓ, Javier: El mundo de los valores y la vida cotidiana en la información de actualidad.
http://www.ucm.es/info/per3/cic/cic2ab8.htm. Acceso: mayo de 2003
7. DUCROT, Oswald y Tzvetan TODOROV (1984): Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje, México, Siglo XXI Editores, 10ma. edición.
8. ECO, Umberto (1980): Tratado de semiótica general, México, Nueva imagen + Lumen, 2da edición.
9. GARRIDO MEDINA, Joaquín (1997): Estilo y texto en la lengua, Madrid, Editorial Gredos.
10. KRISTEVA, Julia (1981): Semiótica. 2 tomos, Caracas, Fundamentos.
11. LOTMAN, Yuri (1996): “Acerca de la semiosfera”, La Semiosfera. Semiótica de la cultura y del texto. Traducción de Desiderio Navarro, Madrid, Cátedra.
12. LOZANO, J. et al (1989): Análisis del discurso. Hacia una semiótica de la interacción textual, Madrid, Cátedra
13. LOZANO, Jorge (1998): La semiosfera y la teoría de la cultura,
http://www.ucm.es/OTROS/especulo/numero8/garrido.htm. Acceso: mayo de 2003.
14. MARTÍN BARBERO, Jesús (1987): De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura, hegemonía, México, Gustavo Gili.
15. ___: “Comunicación de fin de siglo. ¿Para dónde va nuestra investigación?”
http://www.innnovarium/Com/Investigación/ComJMB.htm. Acceso: mayo de 2003.
16. MARTÍNEZ ALBERTOS, José Luis (1992): Curso general de Redacción Periodística (Edición revisada), Madrid, Paraninfo/Thomson Learnings, (5ta. edición, 2001)

Bibliografía

1. ALONSO ALONSO, María Margarita, “La investigación de la comunicación social en Cuba: préstamos teóricos para un itinerario singular”, Temas, número extraordinario 20-21 (2000), 39-51.
2. BAJTIN, Mijail (1985): Estética de la creación verbal, México, Siglo XXI.
3. CALSAMIGLIA BLANCAFORT, H. y A. TUSÓN VALLS (1999): Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso, Barcelona.
4. CUENCA, María Josep y Joseph HILFERTY (1999): Introducción a la lingüística cognitiva, Barcelona, Editorial Ariel S.A.
5. DE AGUINAGA, Enrique, “El periodista en el umbral del siglo XXI”, Estudios sobre el mensaje periodístico, 7(2001), 157-170
6. DEL REY MORATÓ, Javier: El mundo de los valores y la vida cotidiana en la información de actualidad.
http://www.ucm.es/info/per3/cic/cic2ab8.htm. Acceso: mayo de 2003
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8. ECO, Umberto (1980): Tratado de semiótica general, México, Nueva imagen + Lumen, 2da edición.
9. GARRIDO MEDINA, Joaquín (1997): Estilo y texto en la lengua, Madrid, Editorial Gredos.
10. KRISTEVA, Julia (1981): Semiótica. 2 tomos, Caracas, Fundamentos.
11. LOTMAN, Yuri (1996): “Acerca de la semiosfera”, La Semiosfera. Semiótica de la cultura y del texto. Traducción de Desiderio Navarro, Madrid, Cátedra.
12. LOZANO, J. et al (1989): Análisis del discurso. Hacia una semiótica de la interacción textual, Madrid, Cátedra
13. LOZANO, Jorge (1998): La semiosfera y la teoría de la cultura,
http://www.ucm.es/OTROS/especulo/numero8/garrido.htm. Acceso: mayo de 2003.
14. MARTÍN BARBERO, Jesús (1987): De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura, hegemonía, México, Gustavo Gili.
15. ___: “Comunicación de fin de siglo. ¿Para dónde va nuestra investigación?”
http://www.innnovarium/Com/Investigación/ComJMB.htm. Acceso: mayo de 2003.
16. MARTÍNEZ ALBERTOS, José Luis (1992): Curso general de Redacción Periodística (Edición revisada), Madrid, Paraninfo/Thomson Learnings, (5ta. edición, 2001)
2005, “El texto periodístico en la era digital. Hacia un nuevo estatuto epistemológico del periodismo”, en Estudios sobre el Mensaje Periodístico, volumen 11, ps. 45-52. Publicaciones Universidad Complutense de Madrid, España.

La vida en frases

Por: Yamile Haber Guerra

_¿Contestar a la puerta?
¿Y qué te ha preguntado?
La Rana a Alicia

Cuando mi jefe me pidió una columna para esta página le dije que estaba trabajando en eso. ¿Qué significaba la frase? ¿Que ya tenía el tema? ¿Que había seleccionado los datos? ¿Que había escrito los primeros párrafos? Así, me sorprendí dándole a mi jefe una respuesta afirmativa, respetuosa, pero imprecisa: no entrañaba ningún compromiso de la índole de entregaré el artículo tal día, a tal hora estará listo. Ambigua.
Por cierto, la ambigüedad puede resultar muy productiva, reconocen expertos, pues despierta la atención, exige un esfuerzo de interpretación y permite otras decodificaciones, numerosas lecturas del mensaje.
Comoquiera, fue una respuesta optimista. Si en vez de trabajar, un infinitivo de conocidas connotaciones, hubiera acudido a gerundios como tratando (de), pensando (en) o valorando, la cosa se habría puesto en llamas, como gusta de calificar un colega de la redacción digital.
Imagine la exclamación de su vecino ante el batazo de Cuba con el cual se decide un campeonato mundial de béisbol; o la de su niño cuando se va la corriente a la hora de los dibujos animados; en lo que se dice durante un partido de dominó; en una parada; dentro de una camioneta atestada, 40 grados de sensación térmica y un frenazo violento; durante el desenlace de una telenovela o un policiaco; en las gestiones burocráticas; en la conga; ante una noticia trágica, una injusticia, una arbitrariedad...
Es la fuerza de lo que se conoce como retórica espontánea, el espacio retórico de las palabras: las dimensiones de sentido se abren a sucesivas recuperaciones de sentido. Había firmado Du Marsais, en su Tratado acerca de los tropos (edición de 1811) que “se hacen más figuras en un día de mercado en la plaza que en muchos días de asambleas académicas”.
Una obra constructiva terminada en lo fundamental está casi terminada (o virtualmente terminada, o a punto de ser terminada...); un embarcado es alguien metido en tremendos problemas; un palmao no tiene un centavo. El significado es cuestión de contexto y estamos ante la interpretación de diferentes opciones semánticas de un mismo enunciado.
Sin embargo, no poca teoría lingüística se resiente frente a un comodín: la actividad; frente a los factores o los mecanismos establecidos.
Metáforas universales: cabeza-diente de ajo (¿tiene cuerpo, acaso, el bulbo? ¿boca?); cumbre de los países más industrializados (poderosos, sí, pero no montañas); precio por las nubes (alto, pero sin alas), se aplatanan y recargan semánticamente. Al saludo (¿cómo estás?) la respuesta es ahí, que acompañada de un mohín o un gesto de indiferencia o resignación, o de los complementos tirando, en lo mismo, ya tú sabes, puede significar, bien, regular, más o menos, mal...
Mención especial merece el suspenso: y de aquello, ¿qué?, y las no menos polisémicas y misteriosas posibles respuestas: estoy en eso (procurando, gestionando algo); voy en esa dirección (en pos del objetivo pero sin meta o plazo fijo).
Imperdonable sería soslayar los verbos resolver (ya se resolvió, “solo”, como se bañó o se peinó, y no precisamente un enigma o una ecuación) y conseguir (adquirir por vías no convencionales).
Otra prueba de que las palabras tienen valores expresivos y valores sociales o socio contextuales lo constituyen el nada escultórico tallar (a la chiquita, al tipo, hacer un talle por coordinar); el siempre evitable tumbar (quitarle algo a alguien) y el socorrido y tristemente célebre luchar (en la lucha abarca desde el trabajo más rudo, pasando por el enfrentamiento a los embates de la vida cotidiana, hasta los más reprochables modos de supervivencia y la marginalidad).
Las primeras expresiones del hombre fueron tropos. Pero, por qué, luego del larguísimo trecho recorrido desde la caverna hasta el ciberespacio, tantas abstracciones.
La comprensión es un proceso referencial, entendemos algo porque lo comparamos con lo que ya conocemos. Más allá de los usos y abusos; de lo que pueda considerarse pobreza o riqueza del lenguaje; de la mayor o menor significatividad de una frase; de posiciones retrógradas o postmodernas; de lo que cada operación discursiva devela, oculta, disimula o amplifica, está lo que la lengua aporta a cada época y lo que cada época aporta a la lengua. La necesidad de comunicarnos, y, sobre todo, de entendernos dentro y fuera de nuestro microcosmos.

Breviario

Por: Yamile Haber Guerra

Dile a tu hija que somos amigas desde que tú cocinabas sobre un banquito y yo te alcanzaba la cebolla: que compartimos el único creyón de labios y el único vestido, y jamás compartimos el novio. El precio de nuestros más caros errores nunca fue el alma ajena.
Nosotras tampoco tuvimos una muñeca que hablara –todavía quisiéramos tenerla-, sin embargo guardamos, en el sitio más entrañable del ropero, junto con la primera uñita, el primer mechoncito de pelo, el primer diente, la primera muñeca, desgreñada y rota por el tiempo, a quien incluso hoy confesamos lo que a nadie.
Enséñale a tu hija el verdadero valor de unos zapatos nuevos y de unos viejos, de un auto último modelo y de una silla de ruedas, de una estrella de cine y de una del firmamento, de las estaciones y de los huérfanos, de un vestido de marca y de una medicina para el que no puede pagarla.
Demuéstrale que la vida no es un chasquido de dedos, que la magia no se aprende en la universidad, que una mano puede más que un hacha, que un callejero también tiene peligree.
Cuéntale que los abuelos vivieron sin más ambición que hacer crecer un árbol y ese árbol todavía nos da su sombra y sus frutos. Que la brújula siempre indica el norte pero el cerebro humano no es una brújula.
Convéncela de que puede ser hada y princesa si mira por debajo de sus hombros y da, no lo que a ella le sobre, si no lo que a otro le falte; que puede ser mejor sin que para ello tenga que hacer peor a los demás; que aunque haya llegado primero, muchos se esforzaron por llegar y casi lo logran.
Cuando tu hija no entienda por qué somos como somos, adviértele que todas hemos sido alguna vez culpables, y que cada noche de su insomnio será la herencia que le dejarás y heredarán sus hijas y las hijas de sus hijas, como una mutación de amor creciente de generación en generación.
Eso sí: nunca le prohíbas ni siquiera lo prohibido, déjala elegir. Y no le impidas soñar. Recuerda que por un sueño la hiciste semilla, y la rama que hasta en sueño defiendes, de la menor tormenta que pretenda arrancarla de tu tronco.